Con gratitud y esperanza damos gracias a Dios por el ingreso de Florencia como aspirante a nuestra Congregación. Su decisión de iniciar este camino vocacional es un signo de confianza en el llamado del Señor y de apertura a descubrir el proyecto que Dios tiene para su vida.
La etapa de aspirantado es un tiempo especial de discernimiento, crecimiento y conocimiento de la vida consagrada y del carisma mercedario. Durante este proceso, Florencia irá profundizando en la oración, en la vida comunitaria y en el servicio, acompañada por la comunidad que la recibe y la anima en este camino.
Como familia congregacional celebramos este paso con alegría y la encomendamos a María de la Merced, para que la guíe y fortalezca en este tiempo de búsqueda, ayudándola a escuchar con libertad y confianza la voz de Dios en su corazón.
