Con profunda alegría compartimos el regreso de la comunidad de hermanas a Castillos, Uruguay, donde retomarán la presencia misionera que forma parte esencial de nuestro carisma. En esta nueva etapa, las hermanas Claudia y Eli han sido enviadas para continuar acompañando a la comunidad local y hacer presente, a través de su vida y servicio, la riqueza del espíritu mercedario.
La misión nos invita siempre a salir al encuentro, a compartir la fe, a construir fraternidad y a anunciar la esperanza del Evangelio, especialmente allí donde las personas necesitan ser acompañadas y sostenidas en su camino. En este espíritu, nuestras hermanas llegan con disponibilidad y alegría para caminar junto al pueblo de Castillos, compartiendo la vida, la oración y el compromiso con la libertad y la dignidad de cada persona.
Encomendamos esta misión a María de la Merced, para que sostenga y anime la entrega generosa de nuestras hermanas, y para que esta presencia sea signo de cercanía, esperanza y amor para toda la comunidad.


