“La Asamblea de hermanas nos reunió para continuar el camino de discernimiento sobre la reestructuración congregacional. En un clima de escucha mutua, de oración compartida y de búsqueda sincera, fuimos tejiendo juntas la esperanza de seguir siendo signo de misericordia y de libertad en nuestro tiempo. La reestructuración no es sólo una reorganización de estructuras, sino un volver a poner a Cristo Redentor y la vida comunitaria en el centro de nuestra vida y misión, para que nuestra entrega se haga más fecunda. Con mirada mercedaria, sentimos que el Espíritu nos conduce a soltar seguridades para abrirnos a lo nuevo, y que la fraternidad es el camino que sostiene nuestras decisiones.”












