Con mucha alegría y gratitud celebramos el día del Padre. Pedimos a Dios por cada uno y damos gracias por su amor y entrega a sus hijos. Los saludamos fraternalmente, deseando que su corazón, esté siempre abierto a cada uno de sus hijos, como lo hace el Padre Dios, que no dejen de estar presentes y de acompañar siempre la vida y la educación, que den testimonio con su propia existencia del amor, respeto y el servicio a los demás, que reconozcan y valoren los dones y talentos de sus hijos y construyan un hogar donde se vive un ambiente familiar, de consuelo, perdón y unidad. ¡Queridos Padres, pasen un hermoso y bendecido día!





